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IIEP en los medios


Lunes 24, septiembre, 2018

Feminización de la pobreza: cómo impacta el ajuste en las políticas de género

Los planes de ajuste y la caída de la actividad impactan más en las mujeres, que participan de la economía con los empleos de segmentos más informales. El recorte del gasto también siembra dudas sobre la posibilidad de implementar políticas de cuidado, como proponen todos los especialistas, para poder mejorar la participación de las mujeres en el mercado laboral.  “Hay un primer déficit importante que es la informalidad”, señala la economista Roxana Maurizio, investigadora del Instituto Interdisciplinario de Economía Política, IIEP (UBA-Conicet). Dentro del 34% de trabajo en negro, en las mujeres la cifra sube a 37% mientras que para los hombres es el 32%, detalla en base a los últimos números oficiales disponibles. “Eso es esperable que se agrave con las turbulencias macroeconómicas”, agrega. Y marca que un cuarto de la informalidad se concentra en el servicio doméstico. Pese a los intentos de regularización, más del 70% de las mujeres que trabajan en casas particulares están en negro. Con la caída de la actividad a partir del segundo trimestre de este año, se prevé un deterioro del empleo. “La tasa de desempleo ya era de 9%”, señala Maurizio. Pero en las mujeres era del 11% y en las jóvenes, del 21%, remarca para poner en evidencia el mayor impacto sobre las mujeres que esconde el promedio. “Si se confirma una caída del -2,4% del PBI, eso implica que el desempleo aumentaría, salvo que se reduzca la tasa de participación económica”, explica la especialista en mercado de trabajo y protección social. A eso se suma la inestabilidad ocupacional, de ingresos. “Las mujeres tienen tasas más altas de rotación y salida que triplican las de los hombres”, remarca. Y también se agrega la discriminación salarial. De fondo. En el mediano plazo “es necesario avanzar con un sistema nacional de cuidado”, recomienda Maurizio, en línea con muchos especialistas. “Son sistemas que reducen las limitaciones que tienen las mujeres para participar del mercado de trabajo”.  “Las personas con mejores niveles socioeconómicos tienen más acceso al sistema de cuidado privado. La falta de un servicio público reproduce el círculo vicioso de falta de oportunidades en las mujeres de menores ingresos”, detallaba la economista Corina Rodríguez Enríquez, Investigadora del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas, en un seminario en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA la semana pasada. “La feminización de la pobreza estuvo creciendo mientras que en el resto de América Latina se redujo”, agregó.  Las licencias extendidas para los padres quedaron pendientes por estar atadas a la reforma laboral. “Esta coyuntura no debería detener la extensión de derechos a mujeres, menores y adultos mayores que deberían tener este sistema de cuidado para estar más protegidos”, sostiene Maurizio. Agustina Señoranz, subsecretaria de Promoción Social, Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad de Buenos Aires puso como ejemplo los centros de la primera infancia, que hoy cubren sólo el 20% de la demanda de cuidado. “Hay 76 centros de primera infancia que abarcan a 11 mil chicos. Se priorizan las vacantes para contextos de vulnerabilidad social”, asegura.  Para evitar que se agrave en el cuadro de recesión, Maurizio considera que es necesario “apuntalar y seguir tratando de reducir la informalidad en el sector de empleadas de casas particulares”, sostiene, además de –ante todo– evitar la destrucción de puestos de trabajo formales. En la experiencia internacional, las inspecciones ayudan. Como no se puede entrar en los hogares, recoge el ejemplo de Chile y Colombia, donde esperan a que las empleadas salgan de las casas para fiscalizar. La AFIP intimó en los últimos meses a quienes estimó que contaban con personal doméstico, en base a sus ingresos. Otra medida recurre a las transferencias de ingresos, los subsidios. “Hay que mejorar la coordinación entre los programas y extender la cobertura a quienes están en una situación laboral compleja”, agrega. Y remarca que el “seguro contributivo de desempleo cubre sólo al 10% de los desocupados, porque al sector informal no se lo cubre”.  Por otra parte, marca que es necesario ampliar la cobertura de la asignación universal por hijo, tanto en beneficiarios como en monto. Según las estimaciones, falta cubrir a 1,5 millón de chicos mientras que el monto actual no llega a cubrir una canasta alimentaria básica.  (Fuente www.perfil.com  Patricia Valli) 

Viernes 07, septiembre, 2018

Dólar: Argentina tiene el traspaso a precios más alto de América Latina

Dólar: Argentina tiene el traspaso a precios más alto de América Latina (por Santiago Lilo) El país tiene un bajo coeficiente de importaciones a PIB, pero el impacto es brusco porque no están ancladas las expectativas inflacionarias como en Chile, Perú, Colombia o Brasil. Cuando la economía local sufre una devaluación es esperable que los agentes trasladen parte de ésta y suba del tipo de cambio a sus precios, un fenómeno conocido como pass through. Si bien se ha vuelto un mecanismo habitual en el mercado, una investigación realizada por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) revela que la Argentina es el único país de la región que aún no ha logrado disociar los movimientos del dólar con la inflación. “El problema del pass through elevado no es un fenómeno específico de nuestro país. La mayoría de las economías de la región, por no decir todas, lo han padecido durante décadas. El punto es que éstas han podido solucionarlo, y nosotros no”, dijo Santiago Cesteros, el investigador del IIEP que encabezó el estudio, bajo la tutela del macroeconomista Daniel Heymann. Los datos son claros. Por ejemplo, Brasil y Colombia sufrieron una devaluación promedio de su tipo de cambio en el 2015 de casi 40%, y la inflación ese año fue de 10 y 5%, respectivamente. Lo mismo sucedió con Chile y Perú en el 2015 que, con una depreciación cambiaria de 15 y 12%, la aceleración de los precios de estas economías fue, en promedio, de 4 y 3 por ciento. “En estas economías, devaluaciones, digamos, de 30 o 40%, implican subas de precios relativamente bajas”, afirmó. El caso argentino va por el camino contrario. La relación entre precios y devaluación se mantuvo elevada en los últimos años. Es así que, cuando el exministro de Economía, Axel Kicillof, devaluó en el 2014 al peso en 49%, la inflación ese año terminó en 37 por ciento. La tendencia alcista del pass through se verifica aún más con la salida del cepo cambiario a fines del 2015. Entre diciembre de ese año y noviembre del 2016, se registró una devaluación de 62%, que provocó parte de la suba de precios de 37%, según compara el estudio. Para Cesteros, la receta que logró cortar con el fenómeno del alto pass through en las economías vecinas fue la aplicación de metas de inflación pero, aclara, en contextos macroeconómicos estables. “En todos los casos de la región, las metas de inflación fueron impuestas por los bancos centrales después de varios años de caída de la inflación”, aclaró. Este proceso se dio en Chile, Brasil, Colombia y Perú entre 1999 y 2002. La versión más difundida en la academia que explica por qué la Argentina no logra escapar a este fenómeno es por su estructura productiva: una industria poco diversificada que importa gran parte de los insumos y que, ante una devaluación, traslada al precio de los bienes finales el aumento de sus costos. No obstante, para Cesteros ésta no es la cuestión central, ya que la Argentina importa tan sólo 13% de su PIB, “una cantidad baja en relación a los demás países”. Heymann coincidió: “Lo interesante es que estos países lograron cambiar el patrón del pass through a pesar de tener una industria que importa la misma o una mayor cantidad de bienes y servicios que nosotros. El problema en la Argentina es de coordinación y formación de expectativas”. “Históricamente, las devaluaciones han estado asociadas a aumentos pronunciados de la inflación y a caídas en el salario real, y esta experiencia traumática está presente en el argentino. Entonces, uno sube de precios sabiendo que los demás van a subir de precios porque así ha sido en el pasado”, explicó Cesteros. El resultado es evidente: el aumento de precios se termina por convalidar, como una profecía autocumplida.   Fuente

Sabado 15, septiembre, 2018

El impacto de la suba del dólar Con la inflación en alza, ya exploran la idea de acordar precios y salarios

El impacto de la suba del dólar  Con la inflación en alza, ya exploran la idea de acordar precios y salarios  (por Ezequiel Burgo) Para muchos economistas la clave pasa ahora por evitar una espiral que desemboque en la apreciación del peso. El viernes se cumplieron diez años de la crisis de Lehman Brothers. Entre muchas de las cosas que se escribieron en estos días en la prensa global, sobresale la idea de que en las crisis nadie sabe nada, pero principalmente, quienes toman decisiones. La volatilidad cobra intensidad, la descoordinación de los go gobiernos crece, los pronósticos erran y así la incertidumbre aumenta. Salvando las distancias -el episodio Lehman gatilló una recesión global, la peor en 80 años-, la crisis argentina actual deja acaso el mismo sabor: los responsables lucen confundidos y descoordinados. El Gobierno recurrió a una fórmula ortodoxa para frenar la volatilidad cambiaria: ajuste fiscal, suba de tasas, encajes y un paquete con el FMI para quebrar las expectativas negativas del mercado y la presión sobre el dólar. La apuesta de Macri-Dujovne es que funcione algo que se llama‘rol catalizador’ del FMI: su sello bajaría el riesgo país.   Los pasos dados hasta el momento no arrojaron resultados. Todavía existe una indefinición sobre el manejo del dólar y a dos meses de firmar el acuerdo, el tipo de cambio saltó 35% sólo en agosto. Las consecuencias de ese movimiento brusco se sentirán. Elypsis estimó que la inflación en la segunda semana de septiembre fue de 2,5%-3%, igual ritmo que en la primera. El mes daría 6%. “El escenario optimista es una tasa de 45% en el año”, dice Gabriel Zelpo, de la consultora. ¿Y ahora? Quizá por la amenaza que entabla esta aceleración inflacionaria, y pese a que la Argentina negocia un nuevo programa con el FMI y el Central una regla de intervención cambiaria, tanto en el entorno de Macri como en el de los economistas privados se menciona la necesidad de concretar un acuerdo o esquema entre el Gobierno, empresarios y sindicatos para frenar la indexación de la economía ante la suba del dólar. ¿Quiénes hablan de la necesidad de algún acuerdo entre Gobierno, empresarios y sindicatos? Economistas de visiones y generaciones diferentes. Aclaran todos ellos: son medidas que funcionan por un período y dentro de un contexto determinado como ser un plan de estabilización. El macrismo (desde los debates en la Fundación Pensar) descartó siempre este menú de opciones. Pero ese contexto cambió y encima no logró quebrar la inercia inflacionaria. Miguel Kiguel, economista y autor de un trabajo sobre planes heterodoxos para frenar la inflación, explica que “en la práctica algún tipo de coordinación es necesaria entre las tasas altas, el ajuste fiscal, la intervención del Central en el mercado cambiario y un acuerdo de este tipo”. Hablar de estos mecanismos implica muchas veces la idea (¿falsa?) de que en la Argentina y el mundo fracasaron. Al menos así ha pasado con las acciones compulsivas. “Por eso debe ser un acuerdo de caballeros, establecer una pauta de suba para adelante y en sectores específicos, precios puntuales de alimentos o medicamentos. Puede ayudar como en 2002 lo hizo la mesa de diálogo”, dice Kiguel. Tampoco es cierto que no hayan funcionado en el mundo: España a finales de los setenta, Israel en los ochenta y Chile en los noventa. Tres economías que partieron de niveles de inflación cercana a 30% y lograron desinflarse en diez años. Eduardo Levy Yeyati, decano de la Escuela de Gobierno de la UTDT, aclara. “La mala fama viene de la década del ochenta cuando Argentina tenía déficit fiscal crónico que se financiaba con emisión”. El economista explica que si un Banco Central emite por arriba de una pauta en el marco de una herramienta así, “el acuerdo se rompe”. Lo mismo si se otorgan aumentos salariales arriba de lo estipulado. Un informe de Goldman Sachs comentó esta semana que “el desafío principal de Argentina es evitar una apreciación significativa del peso o una espiral de precios-salarios que erosione la ganancia de competitividad cambiaria que se ganó en los últimos meses”. El Estudio Broda calcula un dólar a $ 56 a fin de 2019 por ejemplo para evitar un deterioro así. La herramienta que utiliza el Gobierno hasta el momento para defender esa competitividad y una escalada mayor de la inflación fue no reabrir las paritaria. ¿Pero por cuánto tiempo lo conseguirá? En el entorno de Cambiemos un sector desliza que un acuerdo es más necesario que nunca para ordenar las expectativas de inflación, evitar así la erosión de la ventaja cambiaria y un aumento de la conflictividad social. Alfonso Prat-Gay, cuando era ministro, se pronunció a favor. Sin embargo, otra ala del Gobierno insiste que estas herramientas no han funcionado en el pasado o que aún no están dadas las condiciones. “Además, tenemos precios cuidados”, se jactan. Para Daniel Heymann, macroeconomista y profesor de la UBA, estos acuerdos son más bien de “un instrumento macroeconómico” y que “Precios Cuidados sirve más para sostener el salario real”. Según Elypsis, los Precios Cuidados equivalen a 0,1% de la lista total de costos de la economía. ¿Y las paritarias? ¿acaso no son una forma de acuerdo de precios y salarios? El Gobierno siempre se ha resistido a explicitar una pauta general. Apostó más bien a que cada empresa y sector negociara a lo largo del año. Pero dado el actual contexto, ¿es la mejor estrategia? “La pregunta relevante es si la paritaria se va a fijar a partir de la interacción descoordinada de muchas empresas y sindicatos actuando aislados, o a partir de una acción coordinada que nos permita evitar una aceleración excesiva de la inflación” dice Iván Stambulsky, economista de la UBA. Por último, casi una digresión técnica pero que bien vale para explicar la dificultad de dar un paso así o que requiere tener los cálculos bien hechos. “Hace falta definir una trayectoria de inflación realista, un programa monetario consistente, un sendero del tipo de cambio que preserve el valor del peso y una regla de intervención del Banco Central para defender la moneda”, dice Levy Yeyati. Conclusión: una vez que la macroeconomía dé señales concretas de estabilidad, entonces un acuerdo sí podría acortar la inercia inflacionaria. Pero no antes. Tal vez por ello hayan fallado en Argentina. “Creo que algún esquema político hará falta en el país”, dice Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go. Los famosos Pactos de la Moncloa en España, de los que tanto se habla, fueron en buena medida un Pacto Social para bajar una inflación de 27%.

Viernes 07, septiembre, 2018

Retenciones a los servicios, una medida inédita.

Retenciones a los servicios, una medida inédita (Por Juan Manuel Repetto) La decisión del Gobierno de aplicar retenciones a las exportaciones de servicios representa un hecho inédito en la Argentina y apunta a un sector, el de los llamados servicios basados en conocimiento, que en las últimas décadas experimentó un fuerte crecimiento, llegando a generar ventas anuales al exterior por 6.200 millones de dólares. Así se expresó Andrés López, investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (IIEP-BAIRES) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, quién estudia el sector de los servicios, y en particular aquellos basados en conocimiento. López recordó que el Gobierno actual definió a los servicios basados en conocimiento como un sector clave de la economía argentina. Así se pronunció repetidas veces el Ministerio de Producción e incluso el mismo presidente Mauricio Macri. Y advirtió si bien las medidas actuales, que aplican una retención de 4 pesos por cada dólar exportado, aún deben ser avaladas por el Congreso, ya generaron reclamos entre los referentes del sector. El investigador destacó las transformaciones que registró el sector en las últimas décadas: “Hoy, además de lo servicios que exportamos tradicionalmente, como turismo o fletes, desde hace al menos 15 años vendemos a otros países cantidades considerables de servicios basados en conocimiento, que incluyen software, informática, contabilidad, gestión de recursos humanos, ingeniería, investigación y desarrollo, diseño y arquitectura, entre otros”. Continuar leyendo