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IIEP en los medios


Viernes 20, octubre, 2017

Las exportaciones deben aumentar pronto para evitar problemas con el crédito soberano

En diálogo con El Economista, Daniel Heymann (IIEP) ofrece su visión sobre la transición que recorren las Macrinomics. Más allá de que reconoce como “plausible” crecer en 2018, no vacila a la hora de hacer algunas advertencias o llamados de atención sobre el derrotero de algunas variables. ¿Estamos en una mera recuperación cíclica o comenzó una fase de crecimiento genuino? Desde 2011 hasta hoy hay un PIB totalmente planchado: año par cae y año impar sube. Por ahora, esto es una recuperación. Es plausible un positivo en el 2018, aunque sea moderado, y sería la primera vez desde el 2011 que tenemos dos años de crecimiento seguido. Estamos todavía por definir una tendencia de crecimiento, aunque crecer dos años seguidos, para lo que han sido los últimos 6-7 años, ya es bastante. Ahora bien. Hay un tema que siempre fue central para nuestra historia que es la sostenibilidad externa. Ahí es cuando uno debería poner la lupa macroeconómica. En los últimos 6 años de estancamiento, y caída del PIB per capita, tuviste un déficit creciente en la cuenta corriente desde el 2011. Repito, con una economía esencialmente estancada. Eso da un punto para reflexionar. El año pasado, el déficit fue de US$ 14.500 millones y fue de US$ 13.000 millones solo en el primer semestre de 2017. Y va a terminar muy arriba de US$ 20.000 millones. Probablemente sea financiable, pero es un factor a observar. Según el FMI, ese déficit va a aumentar. En rigor, el riesgo país está en mínimos y, como se dice en la jerga, hay apetito por Argentina. Sin embargo, el que se quema con lecha ve una vaca y llora, y no casualmente varios alertan sobre el tema de la deuda… Hay que observar si el aumento de las exportaciones le gana en el tiempo a las eventuales restricciones de crédito. No se puede seguir agravando el déficit de cuenta corriente sin que haya algún efecto sobre el financiamiento. Un índice poco observado, pero de mucha importancia, es el volumen de exportaciones y vemos que el volumen de 2005 fue mayor que en 2016. Las causas son diversas, y potencialmente reversibles, como el déficit energético y Brasil, pero es muy claro para un país como el nuestro que, si tu volumen de exportaciones no crece, tenés un problema de financiamiento externo más temprano o más tarde. El repunte o la recuperación de las exportación o eventualmente alguna sustitución de las importaciones, por caso las energéticas, es un elemento crítico. El otro factor importante son las importaciones. La relación volumen importaciones sobre PIB, en 2011, era más alta que en 1998, es decir, era más abierta. Y eso lo tenés que financiar. La inversión requiere de importaciones, los bienes intermedios de afuera son parte de nuestra matriz productiva y demás.    Ir a la fuente para seguir leyendo aquí.   Daniel Heymann Economista IIEP-BAIRES (UBA-CONICET)     

Domingo 15, octubre, 2017

Empleos más flexibles, ¿trampa o trampolín?

Pueden surgir por determinadas necesidades vinculadas con nuevas formas de producción o de desarrollo de una actividad económica. Pueden ganar protagonismo -respondiendo mucho, poco o nada a esa primera consigna-, en sociedades con problemas de desigualdad. Pueden ser causa de un aumento en las expectativas de creación de puestos de trabajo. O pueden ser motivo de preocupación por el riesgo de vulneración de derechos para un grupo de ciudadanos. ¿Qué son los llamados "empleos atípicos"? De visita por Buenos Aires, Janine Berg, economista principal del Departamento de Condiciones de Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), presentó ante especialistas y funcionarios del Gobierno un informe del organismo sobre el tema. Allí se define como "formas atípicas del empleo" a las que tienen alguna de las siguientes características: son contratos temporales (estacionales, por proyectos, por días), a tiempo parcial, temporales a través de agencias, o bien configuran relaciones encubiertas (trabajo en el que se cobra como cuentapropista, pese a que se depende siempre de un mismo actor económico para el que se desarrollan tareas bajo ciertas condiciones).     La discusión del tema toma su color según desde qué país y desde qué sector se lo observe. En la Argentina, en el análisis no dejan de estar presentes aspectos de la realidad como la pobreza, que sufre casi un tercio de los habitantes del país, o la informalidad laboral, que afecta a un tercio de los asalariados pero que es mucho más extendida entre los cuentapropistas. Y no puede dejar de vincularse, claro, con el debate actual que despertó la reforma laboral aprobada en Brasil (que está emparentada, en algunos de sus puntos, con las formas de empleo llamadas atípicas). El informe de la OIT describe que las leyes que regulan el empleo en el mundo se han basado, generalmente, en un tipo de trabajo que tiene continuidad en el tiempo y que está enmarcado en una relación clásica entre empleador y empleado. Por eso, si lo "típico" tiene que ver con esos rasgos, se define como "atípico" lo vinculado a formas temporales o a situaciones en las que el vínculo entre partes no es tan claro. Es desde ese planteo que se da un puntapié para el debate.   Silvia Stang Periodista      Ver fuente aquí.

Martes 17, octubre, 2017

Los caminos de Richard Thaler

Este año, el Premio en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel fue otorgado a Richard Thaler. En esta breve nota intentaremos repasar sus contribuciones. Adicionalmente, analizaremos lo que este premio revela sobre la evolución de la disciplina. En primer lugar, más allá de la frecuencia con que se utiliza el término, vale destacar que la palabra “irracionalidad” dificulta el análisis de la obra del investigador. De sus estudios no se desprenden imágenes de agentes económicos absurdos que no razonan. La idea de una épica batalla entre “racionalidad” e “irracionalidad” dirige la discusión a un rumbo oscuro que impide una discusión constructiva. Más modestamente, acá se sugiere que las contribuciones de Thaler demuestran un fuerte interés por la forma en que los agentes económicos procesan información, los mecanismos que guían la toma de decisión y las valoraciones sociales que motivan la conducta. Adicionalmente, el estudio de estos aspectos no está motivado por un interés en demostrar que ciertos modelos tradicionales son falsos.[1] La justificación de la obra reside en un interés por mejorar nuestra comprensión de diversos y complejos fenómenos económicos.   Daniel Aromí Ph.D. in Economics, University of Maryland at College Park.  Master en Economía, Universidad de San Andrés. Es Investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-Baires) y se desempeña también como docente de grado y de posgrado en diversas universidades del país. Su principal área de interés es la economía conductual y sus aplicaciones.      Ver fuente aquí. [1] Los modelos son falsos por definición, es decir, constituyen representaciones simplificadas de la realidad.